MUSEO ANDRÉS DEL CASTILLO
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En las primeras décadas del siglo XX, la Calle Belén ofrecía un carácter aristocrático, acentuado por la presencia del Club Nacional, contiguo al Teatro Colón. Sobrevivían en ella también casonas virreinales importantes, como la Casa Belén. Hacia los setenta ya se había democratizado bastante, albergando locales de artesanía turística y hasta un cafetín que fue punto de encuentro de  los poetas de Hora Zero y  la movida cultural contestataria de esas noches. Para conocer el espíritu del lugar, sin embargo, la citada Casa Belén, situada a escasos 50 metros de la Plaza San Martín, es un ejemplo inmejorable, pues el pasado del predio se remonta al año 1613, cuando la calle se denominaba Paula Piraldo.

Doña Paula Piraldo y Herrera de Andrade y Colmenero fue sobre todo conocida en el virreinato como la dama que organizó la defensa de Paita en 1615 para salvaguardarla de los ataques del pirata holandés Joris van Spielbergen (llamado Jorge Spilberg en esos lares), movilizando para ello todo su repartimiento de indios. Pero podría ser también recordada como una de las más entusiastas urbanizadoras de esos días, cuando el área de la calle Belén formaba parte de su huerta, que se extendía hasta lo que hoy se conoce como la Avenida Uruguay. Su aporte en ese sentido es claro y al parecer nada arbitrario, pues con el crecimiento de la ciudad la calle Piraldo – que posteriormente se llamaría Belén- cobró notoria importancia al encontrarse en directa conexión con la Plaza de Armas, enrumbando por el camino que hoy sigue el Jirón de la Unión. Bajo su decisión se crearon plazas, calles y templos, pues Doña Paula donó el terreno que ocupó el Convento de Nuestra Señora de las Mercedes, llamado también de Nuestra Señora de Belén, de donde sale el nombre de la vía, que hacia el siglo XVIII era ya considerada residencial.

Según documentos catastrales, la primera casa erigida sobre el actual número 1030 del Jirón Belén fue habitada por don Nuño de Espinola y Villavicencio, Caballero de Alcántara y General del Mar del Sur. La mansión cambió sucesivamente de propietarios; hacia 1759 vivía en ella Don Antonio de Boza y Garcés de Marcilla, quien fue alcalde de Lima y rector de la Universidad de San Marcos. A fines del mismo siglo, y tras una reedificación completa, la habitó José Baquíjano y Carrillo, conde de Vistaflorida, precursor de la Independencia del Perú, fundador del Mercurio Peruano y presidente de la Sociedad de Amantes del País. En 1854 la casa fue nuevamente reconstruida para alojar a la familia Ramírez de Arellano, de la Orden de Calatrava, antiguos señores feudales de la Sierra de Cameros, en España. Hacia 1893, perteneció a Don Enrique Barreda y Osma. También funcionó ahí, entre 1921 y 1929, la embajada de los Estados Unidos.

En la década de los sesenta, la casona fue subdividida y convertida en galería comercial con 22 tiendas de artesanía y agencias de viaje al paso, triste destino que la mayoría de los inmuebles del centro histórico ha sufrido. En el 2007 se inició por fin la restauración total de la Casa Belén, convertida hoy en el museo de minerales cristalizados Andrés del Castillo, que atesora además una importante colección de piezas de la cultura Chancay. La restauración de este edificio de arquitectura republicana, de quincha, adobe y paja, que se hallaba al borde de la destrucción, se hizo en base a los planos originales, con el fin de rescatar sus valores arquitectónicos. Los pisos de mármol fueron recuperados, al igual que los cielo rasos con aplicaciones en pan de oro, e incluso se descubrieron restos arqueológicos provenientes de la primera etapa de la edificación.

Bibliografía 
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Rostworowski, María. Costa peruana prehispánica. Obras completas, tomoIII. Lima, IEP, 2004. Serie Historia andina. [Referencias a Paula Piraldo]. 376 p.  

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Mendoza, Raúl. “Renacer de una casona”. En La República, Lima, 19 de abril de 2009. Suplemento Domingo. p. 14-15. 

Tord, María Elena. “Un solar histórico”. En El Comercio, Lima, 8 de abril de 2009. Suplemento Casas y más. p. 12-13. 

“El nuevo museo de minerales de Lima”. Patronato de la Universidad deIngeniería. Boletín enero-abril de 2009, nº 6. p. 8-9.